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TEORÍAS PSICOANALÍTICAS

Su denominación como psicoanalítico se debe por la insistencia de Freud al analizar las fuerzas y conflictos (psíquicos) internos profundos. Facultad de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Guayaquil Cuarto Semestre N2 *GINGER RONQUILLO Y SAMANTA GUERRERO*

Teoría Psicoanalítica de SIGMUND FREUD

EL PSICOANALISIS

El medico  Sigmund freud de Viena,  realizó estudios que actualmente aportan a la psicología, desarrolló la teoría psicoanalítica, donde decía que el ser humano se mueve por impulsos de si mismos, que no son buenos ni malos, y estas son las fuerzas psicológicas inconscientes que afectan fuertemente al pensamiento humano y se originan en las emociones de la niñez y su influencia dura toda la vida.

El comportamiento o conducta de un ser humano es el resultado de fuerzas psicológicas que operan desde adentro del individuo.

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El psicoanálisis es el conjunto de teorías que toman como base las teorizaciones de Sigmund Freud concebidas a partir de su praxis para el tratamiento de enfermedades mentales. Lo distintivo del psicoanálisis es el trabajo sobre un inconsciente reprimido.

El psicoanálisis históricamente ha sido considerado por los psicoanalistas como una disciplina dotada de un estatuto científico pero que utiliza un método diferente al método científico. Sus críticos, en cambio, lo consideran una pseudociencia por pretender ser una ciencia sin ajustarse al método científico.

Tras hablar con estos pacientes, Freud planteó la teoría de que sus problemas tenían como causa los deseos y fantasías reprimidas e inconscientes de naturaleza sexual, socialmente inaceptables.

Desde que Freud dio a conocer el psicoanálisis en los años 1890, ha ido evolucionando y ramificándose en varias escuelas y técnicas de intervención. Entre los sucesores y contemporáneos están Wilhelm Reich, Melanie Klein, Wilfred Bion, Jacques Lacan y muchos otros que han refinado las teorías freudianas e introducido las propias. Algunos de los contemporáneos de Freud, como Carl Gustav Jung y Alfred Adler, se distanciaron del psicoanálisis para desarrollar teorías alternativas.

La teoría del psicoanálisis de Sigmund Freud

Sigmund Freud es considerado “el padre del psicoanálisis”. Freud fue un médico que se dedicó a estudiar sistemática y acuciosamente el área de la neurología. La sociedad vienesa de su época era una sociedad represiva y mojigata en lo que respecta al ámbito de la sexualidad. Freud se interesa por estudiar una patología muy frecuente en su tiempo: La histeria.

Comienza con técnicas hipnóticas a tratar de aliviar la sintomatología de quienes padecen de este mal, y en su camino, descubre un método terapéutico. Freud inicialmente va a describir minuciosamente una técnica, un procedimiento, que históricamente conocemos como psicoanálisis. El psicoanálisis es inicialmente un instrumento para tratar personas que padecen de esta patología. Si bien en sus inicios se aboca exclusivamente a la cura de las parálisis histéricas (sufridas en una gran mayoría por el sexo femenino), luego abarca otro tipo de neurosis, como la paranoia, la neurosis obsesiva o las fobias.

Pero los caminos de quienes se atreven a indagar en el espíritu humano muchas veces nos conducen a destinos inesperados. En ese afán hercúleo de descifrar el enigma del alma humana, Freud se va a encontrar con múltiples elementos que pretenden clarificar el origen de la conducta, las emociones, los pensamientos, las motivaciones, los sueños y en fin, de la existencia del hombre. Lo que inicialmente se perfila sólo como un instrumento terapéutico, va a llegar a alcanzar niveles de lo que en filosofía se suele llamar un sistema de pensamiento. No obstante, cabe destacar que el psicoanálisis no es ni intenta ser de ninguna manera una cosmovisión, y que, a pesar de la considerable amplitud alcanzada por su espectro teórico su único fin fue la cura de las neurosis.

Independientemente de la posición en la cual nos coloquemos frente al psicoanálisis, la trascendencia de su pensamiento es incuestionable. Para algunos, “La interpretación de los sueños” es un libro que justifica la pertinencia del pensamiento de toda una época, de toda una generación.

Teoría Psicoanalítica

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

  • SIGMUND FREUD 1856-1939. Un siglo de psicoanálisis. Emilio Rodrigué. Editorial Sudamericana.

  • S. HALL (1999). Compendio de psicología freudiana. México: PAIDÓS. pp. 41-79.

  • Larsen, R. & Buss, D. (2005). Psicología de la personalidad (Segunda edición)

  • México, Editorial Mc Graw Hill.

 

Estructura de la personalidad- Psicoanálisis

PUNTO DE VISTA TOPOGRÁFICO:

Segun Freud, hay 3 instancias que componen la personalidad del sujeto: INCONSCIENTE, PRECONSCIENTE Y CONSCIENTE

  • EL SISTEMA INCONSCIENTE

Su conocimiento sólo puede darse de un modo indirecto, mediante los datos que suministran los sueños, los actos fallidos, los test proyectivos y sobretodo, la historia de síntomas neuróticos y psicóticos. El inconsciente, para el psicoanálisis, es psíquicamente positivo, en constante evolución y cargado de energía psíquica.

La existencia del inconsciente se puede establecer por el contenido y modo de actuar. Dentro de los contenidos se pueden encontrar los equivalentes instintivos y las representaciones de hechos, objetos y de órganos.

Se entiende por equivalente instintivo la manifestación psíquica externa de un instinto que se expresa por modificaciones motoras y secretorias que se viven como emociones. El modo de actuar del inconsciente se denomina proceso primario, por ser la primera forma de actuación, la más primitiva del psiquismo.

Dentro del sistema inconsciente es necesario tener en cuenta una porción que se halla integrada por elementos que si llegaran a ser conscientes presentarían notables diferencias con los demás, constituyendo el inconsciente reprimido. Todo lo reprimido tiene que permanecer inconsciente, pero no forma por sí solo todo el contenido de este sistema.

El ello en su totalidad y parte del yo y del superyó se encuentran dentro del sistema inconsciente.

  • EL SISTEMA PRE CONSCIENTE

Su contenido está integrado, en parte, por elementos procedentes del inconsciente en paso hacia el consciente y también del consciente hacia el inconsciente, adoptando la forma de material preconsciente. Existen además impresiones del mundo exterior, radicadas como representaciones fonéticas o verbales.

El preconsciente tiene leyes propias que constituyen el proceso secundario que comprende:

La elaboración de una sucesión cronológica en las representaciones.

El hallazgo de una correlación lógica.

La repleción de lagunas existentes entre ideas aisladas.

La introducción del factor causal.

  • EL SISTEMA CONSCIENTE 

El consciente es un órgano de percepción situado en el límite de lo interno y lo externo. En el sujeto despierto, la más sensible sería la superficie externa del consciente, mientras que durante el sueño esta superficie sería menos permeable a los estímulos externos, aumentando en cambio la sensibilidad de la superficie interna. Para que un acto psíquico llegue a ser consciente, es necesario que recorra todos los peldaños del sistema psíquico.

El hombre no reacciona siempre a todo estímulo y el sistema conciente de la impresión de contar con un detector o amortiguador de estímulos, que amortigua los potenciales energéticos que llegan a él. Su localización topográfica correspondería hipotéticamente a la corteza cerebral.

INCONCIENTE, CONC, PRE

PUNTO DE VISTA ESTRUCTURAL:

Segun Freud, hay 3 instancias que componen la personalidad del sujeto: ELLO, YO, SUPERYÓ.

ESTRUCTURA DE LA PERSONALIDAD

YO: Es la parte racional de la personalidad y sirve para convertir las pulsiones en realidades, se rige por el principio de la realidad.

Este yo es la parte visible de nuestra personalidad pero las raíces profunda de nuestra identidad permanecen en el lado inconsciente de nuestro psiquismo. Todas las motivaciones conscientes no son más que motivaciones inconscientes transformadas por el super-yo para que el yo pueda conservar incólume su autoconcepto. Un ejemplo típico es el amor sexual; a pesar de la poesía, el arte que lo ensalza, o los sentimientos tan nobles que alimenta, desde la perspectivas psicoanalítica el amor tiene un origen inconsciente en el impulso de la autoperpetuación que aparece en todos los seres vivos; la creación simbólica asociada al amor (la ternura, el afecto, la fidelidad) no son más que velos con los que encubrir su motivación primaria, biológica e incluso fisiológica. El yo se complace en considerar que sus sentimientos se basan en principios nobles y no en un mero impulso de satisfacción instintivo.

Los elementos inconscientes son lesivos para el concepto que de sí mismo posee el yo, por esta razón esos elementos inconscientes son reprimidos y no surgen a la conciencia más que en ocasiones puntuales como sueños y actos fallidos. Los procesos de libre asociación o la interpretación de los sueños del paciente son metodologías terapéuticas propias del psicoanálisis.

Mecanismos de defensa del yo 

La angustia es motivada por el peligro que la organización total del yo pueda ser destruida. Estos mecanismos de defensa son utilizados por el yo en su lucha contra peligros intrapsíquicos y extrapsíquicos o ambientales

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SUPERYÓ: Es la conciencia moral, la perfección de la persona, se va constituyendo desde la infancia por los mandatos parentales y por los valores, se rige por el principio de perfección.

Más tarde en el proceso de desarrollo, a los cuatro o cinco años, el individuo empieza a desarrollar ideales de comportamientos que nos dicen no sólo como debemos de actuar para satisfacer los impulsos del ello (principio de realidad del yo) sino como deberíamos de comportarnos. Así el sujeto va interiorizando y creando una conciencia moral que va más allá de la adecuación práctica de su conducta a la realidad. El super-yo genera un “ideal del yo” que intenta de imponer al propio yo efectivo.

El super-yo nace de las exigencias culturales que pesan sobre el sujeto desde su más tierna infancia. La sociedad en su conjunto, pero sobre todo los padres del niño son los que construyen dentro de él esta instancia psíquica. Sentimientos como los de culpa o satisfacción moral son generados en el super-yo cuando este es satisfecho en sus exigencias.

Las exigencias del ello (principio de placer) y del super-yo (ideal moral de yo) están en franco conflicto la resolución de este conflicto es tarea del yo que debe mediar entre las exigencias biológicas encarnadas por el ello y las exigencias sociales representadas por el super-yo. En este cruel conflicto la posición del yo es siempre comprometida e inestable: por un lado el ello acosa al yo con exigencias perentorias que precisan satisfacción inmediata, por otro lado, el super-yo reprime esos impulsos e incluso las motivaciones ocultas tras las “nobles” acciones del yo. La salud mental es ese equilibrio inestable entre estas dos potencias.

ELLO: Es la parte mas arcaica de la personalidad, comprende las pulsiones sexuales y la libido y se rige por el principio del placer.

El ello es ese depósito inconsciente de nuestra energía psíquica primaria que busca la satisfacción de esos impulsos biológicos primitivos. Obviamente el ello actúa movido por el principio del placer: busca la satisfacción de nuestros deseos. Pensemos en un niño que en un supermercado coge una bolsa de patatas la abre y empieza a comérsela para vergüenza de su madre; está actuando movido por el principio del placer, busca la mera satisfacción de la necesidad biológica de alimentarse.

Los impulsos del ello son innumerables sin embargo podemos agruparlos en dos grandes instintos primarios: Eros y Tánatos. El impulso de Eros tiende a la reunión de elementos dispersos en una unidad mayor por esto también se le denomina impulso de vida ya que la construcción de nuevas realidades es su meta principal. Por su parte, el impulso de Tánatos busca la disolución de una unidad en un conjunto de elementos más pequeños, se le denomina también impulso de muerte. Para Freud estos impulsos están presente incluso en algunos procesos inorgánicos de la naturaleza (atracción-repulsión, cristalización-disolución, etc.). El deseo de formar una familia, de pertenecer a un grupo social, de construir algo puede ejemplificar el impulso de Eros; por impulso de muerte.

Es importante subrayar que Freud no hace una consideración ética de estos dos impulsos, toda vez que este tipo de consideración no es pertinente al pertenecer estos impulsos a una realidad amoral como el ello. Eros no es bueno como Tánatos tampoco es malo, estas consideraciones carecen de valor y fundamento. ¿Acaso el deseo de un hombre de cuarenta años de permanecer bajo la tutela de su mamá es algo bueno? ¿Acaso el deseo de independencia en un joven es malo? Vemos que estas consideraciones carecen de sentido en sí mismas y las valoraciones morales se sitúan a un nivel muy diferente que las valoraciones psicológicas.

Además Freud subraya que ambos impulsos se retroalimentan y dependen entre sí. Por ejemplo, un león desea cazar una presa, para ello necesita matarla y digerirla (Tánatos) pero la finalidad de esta acción no es la destrucción en sí sino que quizás sea el mantenimiento del propio organismo o incluso alimentar a las crías (Eros).

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA

Teoría del desarrollo Psicosexual de la Personalidad- Sigmund Freud

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  • Freud creía que el desarrollo de la personalidad pasa por una serie de etapas, cada una de las cuales refleja el área del cuerpo por la cual se descarga la energía sexual o libido(zonas erógenas) por lo cual llamado a estas etapas desarrollo psicosexual de la personalidad.

  • Para Freud la personalidad se desarrollaba los cinco primeros años de vida del niño y la etapas de vida restante solo se daba la consolidación de esta.

  • Durante las tres primeras etapas los niños afrontar un conflicto el cual si no es resuelto adecuadamente, queda invertida de manera permanente una cantidad excesiva de libido (fijación).

  • La fijación puede darse por dos razones: por excesiva gratificación lo que se rehusa a dejarla o por restricción de la gratificación por lo que no avanza hasta no ser cubiertas sus necesidades.

  • Existen cinco fase universales de desarrollo en la cual la personalidad  se forma hacia el final de la tercera base a la edad de cinco años en donde el individuo ya ha desarrollado las estrategias para expresar los impulsos que constituyen el núcleo de la personalidad.

  • Etapas psicoanalíticas de Freud

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LA FASE ORAL

La fase oral, correspondiente al 1er. año de vida, tiene como objetivo la satisfacción de las necesidades libidinales a través de la boca; zona erógena y táctil, que constituye la principal fuente de placer. El niño pasa el tiempo comiendo y chupando. La solución adecuada de esta fase sirve de base al desarrollo de la capacidad de relacionarse con los demás y del sentido de confianza en sí mismo.

ESTAPA ORAL

LA FASE ANAL

En la fase anal, de 1 a 3 años, el niño adquiere movilidad y el control de los esfínteres se convierte en su principal motivación. El niño trata de adquirir autonomía sin excesiva vergüenza. Las alabanzas de los padres generan en el niño confianza y sentimientos de autonomía, mientras que las experiencias punitivas o represivas conducen a que el niño retenga las heces, lo que se traducirá –en opinión de Freud- en sentimientos de obstinación y, posteriormente, de mezquindad. La solución adecuada en esta etapa se vincula al desarrollo de la autonomía personal.

FASE ANAL

LA FASE FÁLICA

A continuación, en la fase fálica, que transcurre de 3 a 5 años, el interés del niño se orienta hacia las zonas y funciones genitales. Aparecen las fantasías eróticas, el placer de la masturbación, y los sentimientos agresivos, se centran en los órganos genitales. En este período aparece el llamado “Complejo de Edipo”, de cuya solución se deriva, gracias a un proceso de identificación del niño con sus padres, la aparición del “superyo” y, en cierta medida, la orientación sexual del sujeto,
En el caso del varón, al estar fuertemente identificado con la madre, comienza a percibir al padre como un rival dominante. El niño teme a la castración, y la ansiedad que este hecho le provoca lo hace renunciar a sus deseos de poseer a la madre, como resultado de lo cual se identifica con el padre, con el propósito de continuar siendo objeto de amor de la madre, al asemejarse a este.
Por su parte, en la hembra, el llamado “Complejo de Electra” se produce a causa de que la niña siente envidia del padre al no poseer pene como este, considerando a la madre como responsable de su castración. Es por esta razón que transfiere su afecto al padre. No obstante, la madre sigue constituyendo una figura básica para la satisfacción de sus necesidades; situación que genera una ambivalencia afectiva, por lo que finalmente la niña vuelve a identificarse con ella.

ESTAPA FALICA

LA FASE DE LATENCIA

La fase de latencia, que abarca de los 5 a los 11 ó 13 años, se presenta como un período de relativa inactividad de los impulsos sexuales, de integración y consolidación de los logros del desarrollo alcanzados en las fases anteriores. La sexualidad deja de ejercer sus presiones de manera directa, ya que el niño se encuentra inmerso en sus relaciones en la escuela y el juego y, por esta razón, sus procesos cognoscitivos se desarrollan aceleradamente. Entre estos procesos Freud destaca los de la lógica, los juicios y la empatía. El crecimiento de estatura, conocido en la literatura especializada como “primer y segundo estirón” (el primero, ocurre alrededor de los 7 años y el segundo en la pubertad), brinda al niño mayores posibilidades de dominar el ambiente y ser independiente.

ETAPA DE LATENCIA

LA FASE GENITAL

Finalmente, arribamos a la fase genital, correspondiente al período que transcurre desde los 11 ó 13 años hasta la juventud. En esta fase se renueva la lucha entre el “ello” y el “yo”, ya que los cambios biológicos vuelen a poner la sexualidad del niño en el centro de su atención.

GENITAL

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Ver video: Etapas Psicosexuales

BIBLIOGRAFIA:

TEXTO DE PSICOLOGIA DEL DESARROLLO MEXICO 2007 Laura Dominguez Garcia

 

YO : LOS MECANISMOS DE DEFENSA- PSICOANALISIS- FREUD

    Son defensas desarrolladas por el yo (ego) para manejar la ansiedad o prevenir su surgimiento. La ansiedad puede tener tres orígenes:

  • La ansiedad de realidad , que es el temor que surge ante la amenaza o los peligros reales.

  • La ansiedad neurótica , que es consecuencia del temor de que los impulsos de ello se salgan de control y lleven al sujeto a cometer un acto por el que será castigado.

  • La ansiedad moral , generada por el temor de los individuos a transgredir el código moral.

Si el yo (ego) funciona perfectamente no se experimenta ningún tipo de ansiedad, ya que los peligros externo serían previstos y manejados, los impulsos del ello serían liberados oportunamente y no se transgrediría ninguna norma ni principio moral introyectado. Pero esto no ocurre en la realidad donde lo normal es experimentar diferentes tipos y grados de ansiedad.

Varios teóricos del psicoanálisis han estudiado los mecanismos de defensa, entre ellos Anna Freud (1966) que identifico hasta 9 mecanismos que el yo puede emplear para detener la ansiedad (supera la depresion, 2007)

Represión

Es el mecanismo de defensa más importante, por ello Freud utilizaba indistintamente los términos defensa represión . La represión es el proceso que mantiene a las cosas (particularmente a los impulsos inaceptables del ello) fuera de la conciencia. Habitualmente es un proceso inconsciente aunque a veces puede estar facilitado por hechos conscientes. Por ejemplo la semana pasada hizo algo de lo que se avergüenza, trata de no pensar en ello y a la larga puede incluso no ser capaz de recordarlo.

La represión de esta manera permite eliminar los sentimientos de dolor o ansiedad, pero si se utiliza en exceso tiene su costo, ya que hay que emplear gran cantidad de energía para mantener los eventos rechazados inconscientes

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Negación

Es un mecanismo de defensa relativamente simple, es negarse a creer que el acontecimiento amenazante o aversivo ocurrió o que la condición existe. Un ejemplo es la madre que se niega a admitir que su hijo murió en combate y sigue actuando como si estuviera vivo. Son habituales estos mecanismos defensivos en bebedores, drogadictos o en anoréxicos que niegan el tener ningún problema. También la persona que aunque es evidente que no es querido por el compañero lo niega reiteradamente.

La negación es igual en muchos aspectos a la represión: ambas mantienen fuera de la conciencia cosas que el individuo se siente incapaz de afrontar.

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Proyección

Es el mecanismo mediante el cual un individuo atribuye a otro sus propios impulsos y deseos inaceptables y de esa forma se los oculta a si mismo. Ejemplos de este mecanismo son el caso en el que un individuo experimenta hostilidad hacia los demás, pero cree ver en éstos la hostilidad y el odio hacia él. Otro caso es el de la mujer que le atrae sexualmente un hombre por el que no debería tener esos sentimientos y a quien acusa de querer seducirla.

De esta manera el sujeto, descarga parcialmente su impulso mientras que por otra parte se oculta a si esos sentimientos que considera amenazantes.

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Racionalización

Es el mecanismo de defensa en el que el individuo reduce la ansiedad al encontrar una explicación o excusa racional para asumir una realidad que le resulta inaceptable. Es el caso del estudiante que el suspenso lo atribuye a una equivocación del profesor, o el hombre que al ser rechazado por una mujer puede decirse a sí mismo que después de todo no era tan interesante.

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Intelectualización

Se trata del mecanismo de tomar distancia de las amenazas, generando actitudes frías, analíticas y desapegadas. Es el hombre que al enamorarse de una mujer trata de entender el porqué de sus sentimientos así como analizar las cualidades de ella que le han provocado dicho enamoramiento, de esta manera logra poner distancia entre él y sus deseos.

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Formación reactiva

Una manera de protegerse contra la liberación de un impulso inaceptable es poner énfasis en el opuesto. Tal es el caso de una niña que experimenta celos hacia su hermanito recién nacido y sin embargo le muestra una actitud muy afectiva con la que esconde su hostilidad.

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Regresión

Es el mecanismo que ante las dificultades para afrontar una amenaza el sujeto experimenta una regresión a etapas del desarrollo psicosexual más infantiles o primitivas de afrontamiento en las que había experimentado una fijación. Por ejemplo, alguien que tenga un fijación oral puede afrontar una situación de estrés fumando o bebiendo más. Alguien que tiene una fijación anal puede responder al estrés haciéndose más obstinado y compulsivo.

Cuanto más fuerte fue una fijación a una etapa más alta es la probabilidad de regresión al modo de funcionamiento característico de esa etapa en una situación de estrés. La fuerza de la fijación a su vez está en relacionada con el hecho de experimentar una gratificación plena de las necesidades en esa etapa.

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Desplazamiento

Consiste en cambiar el objetivo de un impulso, esto suele suceder porque el blanco elegido resulta amenazador y al cambiarlo se reduce la ansiedad. Por ejemplo la estudiante que está furiosa con un profesor y descarga su agresividad sobre su comprensivo novio evitando la ansiedad que surgiría si atacase realmente al profesor.

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Sublimación

Es el mecanismo que hace que un impulso potencialmente peligroso sea transformado en un comportamiento socialmente maduro y aceptable. Es el caso de un estudiante, que ante un nota injusta por parte de un profesor, escribe una carta de protesta en el periódico escolar criticando la política educativa. Otro ejemplo es el de la mujer que es atraída por un hombre al que no puede aspirar por ser el novio de su mejor amiga, y sublima su energía sexual escribiendo un poema.

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Mecanismos Narcisistas:

  • Proyección: Consiste en colocar en el otro lo que en realidad es propio.

  • Negación: Se trata de desconfirmar directamente una realidad que resulta obvia.

  • Distorsión de la realidad: Atribuirse cualidades exageradas a uno mismo o a los demás.

Mecanismos Inmaduros

  • Regresión: Despliegue de comportamientos de una etapa anterior.

  • Hipocondríasis: Despliegue de fantasías sobre la idea de haber contraído una enfermedad sin ninguna base real.

  • Fantasía: Construcción mental idealizada de una persona o situación que sirve para compensar una realidad contraria.

  • Somatización: Expresión emocional a través de una respuesta fisiológica.

  • Conducta pasiva agresiva: Mostrar agresividad de forma encubierta.

  • Conducta impulsiva: Evita que la persona se pare a reflexionar sobre los aspectos y motivaciones de su comportamiento.

Mecanismos Neuróticos:

  • Control: Necesidad de evitar todo cambio ambiental y personal.

  • Aislamiento afectivo: Disociación entre los elementos cognoscitivos y emocionales.

  • Racionalización: Invento de explicaciones para justificarse a uno mismo.

  • Disociación: Alteración temporal de las funciones de integración de la conciencia.

  • Formación Reactiva: Sustitución de comportamientos, pensamientos o sentimientos que resultan inaceptables por otros diametralmente opuestos.

  • Represión: Expulsar de la conciencia pensamientos y deseos.

  • Intelectualización: Desconexión de la emociones desde el intelecto.

Mecanismos Maduros:

  • Sublimación: Canalización de los deseos hacia otra actividad.

  • Supresión: La persona evita intencionadamente enfrentarse pensar en problemas, deseos o experiencias que le reportan malestar.

  • Ascetismo: Retirada voluntaria de las situaciones que producen gozo.

  • Humor: Utilizar el sarcasmo y la ironía frente a los problemas.

(Psicologos en Madrid , 2006)

MECANISMOS DE DEFENSA

 

Teoría Psicoanalítica de Carl Jung

La teoría de Jung  tiene como concepto central el individualismo.

La cual, divide a la psique en 3 partes:

  1. El YO:ese identifica con la mente consciente.

  2. El inconsciente personal:todo aquello que se forma en el pasado del individuo. Son los recuerdos reprimidos o que debido a su irrelevancia se elimina; y que, a su vez, este contiene partes de la personalidad que no logran aflorar del todo en la conciencia.

  3. El inconsciente colectivo:se centra en la atmósfera de lo desconocido, es decir, en el pasado filogenético de cada individuo.

Jung nos dice que nacemos de una herencia psicológica y biológica y ambos son determinantes  de la conducta y las experiencias.
En este caso, el material no se origina de las experiencias personales, estos tienen cierta relación con los arquetipos que, según el autor, son la tendencia o predisposiciones heredadas para responder al mundo.
Estos, se representan mediante figuras mitológicas, algunas de las cuales y las más conocidas son:

  • El niño divino

  • El doble

  • El viejo

  • El sabio

  • La madre primordial

Cada una de las partes de la estructura de la personalidad son también un arquetipo, dicha estructura se caracteriza por:

  • El yo

  • La persona

  • La sombra

  • El ánima

  • El animus

  • El self.

Por otro lado, Jung nos habla de 2 actitudes básicas para la personalidad:

  • La introversión: las personas son guiadas hacia dentro, se preocupan más en ver como el mundo les afecta a ellos mismos, sintiéndose mejor solo con su mundo interior y los sentimientos propios, pero no con los del resto.

  • La extraversión:las personas son guiadas hacia lo externo y ven como ellos logran dar un impacto hacia el mundo, orientándose hacia las relaciones sociales, el mundo y las cosas. (Teorias de la Personalidad , 2013)

Arquetipos

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Los contenidos del inconsciente colectivo son los llamados arquetipos. Jung también les llamó dominantes, imagos, imágenes primordiales o mitológicas y otros nombres, pero el término arquetipo es el más conocido. Sería una tendencia innata (no aprendida) a experimentar las cosas de una determinada manera.

El arquetipo carece de forma en sí mismo, pero actúa como un “principio organizador” sobre las cosas que vemos o hacemos. Funciona de la misma manera que los instintos en la teoría freudiana. El arquetipo es como un agujero negro en el espacio. Solo sabemos que está ahí por cómo atrae materia y luz hacia sí mismo.

ARQUETIPOS

El arquetipo materno

Este arquetipo es particularmente útil como ejemplo. Todos nuestros ancestros tuvieron madres. Hemos evolucionados en un ambiente que ha incluido una madre o un sustituto de ella. Nunca hubiéramos sobrevivido sin la conexión con una persona cuidadora en nuestros tiempos de infantes indefensos. Está claro que somos “construidos” de forma que refleja nuestro ambiente evolutivo: venimos a este mundo listo para desear una madre, la buscamos, la reconocemos y lidiamos con ella.

Así, el arquetipo de madre es una habilidad propia constituida evolutivamente y dirigida a reconocer una cierta relación, la de la “maternalidad”. Jung establece esto como algo abstracto, y todos nosotros proyectamos el arquetipo a la generalidad del mundo y a personas particulares, usualmente nuestras propias madres. Incluso cuando un arquetipo no encuentra una persona real disponible, tendemos a personificarlo; esto es, lo convertimos en un personaje mitológico “de cuentos de hadas”, por ejemplo. Este personaje simboliza el arquetipo.

Este arquetipo está simbolizado por la madre primordial o “madre tierra” de la mitología; por Eva y María en las tradiciones occidentales y por símbolos menos personalizados como la iglesia, la nación, un bosque o el océano. De acuerdo con Jung, alguien a quien su madre no ha satisfecho las demandas del arquetipo, se convertiría perfectamente en una persona que lo busca a través de la iglesia o identificándose con la “tierra madre”, o en la meditación sobre la figura de María o en una vida dedicada a la mar.

ARQUETIPO MATERNO

Maná

Debemos saber que estos arquetipos no son realmente cosas biológicas, como los instintos de Freud. Son demandas más puntuales. Por ejemplo, si uno sueño con cosas alargadas, Freud sugeriría que éstas representarían el falo y en consecuencia el sexo. Jung propondría una interpretación muy distinta. Incluso, el soñar con el pene no necesariamente implica una insatisfacción sexual.

Es llamativo que en sociedades primitivas, los símbolos fálicos usualmente no se refieran en absoluto al sexo. Usualmente simbolizan el maná, o poder espiritual. Esto símbolos se exhiben cuando es necesario implorar a los espíritus para lograr un mejor cosecha del maíz, o aumentar la pesca o para ayudar a alguien. La relación entre el pene y la fuerza, entre el sémen y la semilla, entre la fertilidad y la fertilización son parte de la mayoría de las culturas.

MANA

La sombra

Por supuesto que en la teoría junguiana también hay espacio para el sexo y los instintos. Éstos forman parte de un arquetipo llamado la sombra. Deriva de un pasado pre-humano y animal, cuando nuestras preocupaciones se limitaban a sobrevivir y a la reproducción, y cuando no éramos conscientes de nosotros como sujetos.

Sería el “lado oscuro” del Yo (del sí mismo. N.T.) y nuestra parte negativa o diabólica también se encuentra en este espacio. Esto supone que la sombra es amoral; ni buena ni mala, como en los animales. Un animal es capaz de cuidar calurosamente de su prole, al tiempo que puede ser un asesino implacable para obtener comida. Pero él no escoge ninguno de ellos. Simplemente hace lo que hace. Es “inocente”. Pero desde nuestra perspectiva humana, el mundo animal nos parece brutal, inhumano; por lo que la sombra se vuelve algo relacionado con un “basurero” de aquellas partes de nosotros que no queremos admitir.

Los símbolos de la sombra incluyen la serpiente (como en el Jardín del Edén), el dragón, los monstruos y demonios. Usualmente guarda la entrada a una cueva o a una piscina de agua, que representarían el inconsciente colectivo. La siguiente vez que sueñen que se están peleando con un luchador fortísimo, puede que simplemente ¡se esté peleando con usted mismo!

LA SOMV¡BRA

La persona

La persona representa nuestra imagen pública. La palabra, obviamente, está relacionada con el término persona y personalidad y proviene del latín que significa máscara. Por tanto, la persona es la máscara que nos ponemos antes de salir al mundo externo. Aunque se inicia siendo un arquetipo, con el tiempo vamos asumiéndola, llegando a ser la parte de nosotros más distantes del inconsciente colectivo.

En su mejor presentación, constituye la “buena impresión” que todos queremos brindar al satisfacer los roles que la sociedad nos exige. Pero, en su peor cara, puede confundirse incluso por nosotros mismos, de nuestra propia naturaleza. Algunas veces llegamos a creer que realmente somos lo que pretendemos ser.

LA PERSONA

Anima y animus

Una parte de la persona es el papel masculino o femenino que debemos interpretar. Para la mayoría de los teóricos, este papel está determinado por el género físico. Pero, al igual que Freud, Adler y otros, Jung pensaba que en realidad todos nosotros somos bisexuales por naturaleza

El anima es el aspecto femenino presente en el inconsciente colectivo de los hombres y el animus es el aspecto masculino presente en el inconsciente colectivo de la mujer. Unidos se les conoce como syzygy. El anima puede estar representada (personificada) como una joven chica, muy espontánea e intuitiva, o como una bruja, o como la madre tierra. Usualmente se asocia con una emocionalidad profunda y con la fuerza de la vida misma.

El animus puede personificarse como un viejo sabio, un guerrero, o usualmente como un grupo de hombres, y tiende a ser lógico, muchas veces racionalista e incluso argumentativo.

El anima y el animus son los arquetipos a través de los cuales nos comunicamos con el inconsciente colectivo en general y es importante llegar a contactar con él. Es también el arquetipo responsable de nuestra vida amorosa: como sugiere un mito griego, estamos siempre buscando nuestra otra mitad; esa otra mitad que los Dioses nos quitaron, en los miembros del sexo opuesto. Cuando nos enamoramos a primera vista, nos hemos topado con algo que ha llenado nuestro arquetipo anima o animus particularmente bien.

TODOS

Otros arquetipos

Jung decía que no existía un número fijo de arquetipos que pudiésemos listar o memorizar. Se superponen y se combinan entre ellos según la necesidad y su lógica no responde a los estándares lógicos que entendemos. Jung, sin embargo, definió algunos otros:

padre que con frecuencia está simbolizado por una guía o una figura de autoridad. Existe también el arquetipo de familia que representa la idea de la hermandad de sangre, así como unos lazos más profundos que aquellos basados en razones conscientes.

También tenemos el de niño, representado en la mitología y en el arte por los niños, en particular los infantes, así como por otras pequeñas criaturas. El arquetipo niño también con frecuencia se mezcla con otros, formando el niño-dios o el niño-héroe.

Muchos arquetipos son caracteres de leyendas. El héroe es uno de los principales. Está representado por la personalidad mana y es el luchador de los dragones malvados. Básicamente, representa al Yo (tendemos a identificarnos con los héroes de las historias) y casi siempre está envuelto en batallas contra la sombra, en forma de dragones y otros monstruos

Al héroe usualmente se le encarga la tarea de rescatar a la doncella, la cual representa la pureza, inocencia y en todas por igual, la candidez.

El héroe es guiado por un viejo hombre sabio, una forma de animus que le revela al primero la naturaleza del inconsciente colectivo.

Este es también un arquetipo animal y representa las relaciones humanas con el mundo animal.

El ilusionista, usualmente representado por un payaso o un mago. El papel de éste es el de hacer las cosas más difíciles al héroe y crearle problemas

Existen otros arquetipos que son un poco más complicados de mencionar. Uno es el hombre original, representado en las culturas occidentales por Adán. Otro es el arquetipo Dios, el cual representa nuestra necesidad de comprender el Universo; que nos provee de significado a todo lo que ocurre y que todo tiene un propósito y dirección.

El hermafrodita, tanto hombre como mujer, es una de las ideas más importantes de la teoría junguiana y representa la unión de los opuestos

El arquetipo más importante es el de self (mantendremos aquí el término “self” que “sí mismo”, por su aceptación literal en psicología de habla hispana. N.T.). El self es la unidad última de la personalidad y está simbolizado por el círculo, la cruz y las figuras mandalas que Jung halló en las pinturas. Un mandala es un dibujo que se usa en meditación y se utiliza para desplazar el foco de atención hacia el centro de la imagen. Puede ser un trazo tan simple como una figura geométrica o tan complicada como un vitral.

Las dinámicas del psiquismo

Jung nos brinda tres principios. El primero de ellos es el principio de los opuestos. Cada deseo inmediatamente sugiere su opuesto. Por ejemplo, si tengo un pensamiento positivo, no puedo dejar de tener el opuesto en algún lugar de mi mente. De hecho, es un concepto bastante básico: para saber lo que es bueno debo conocer lo malo, de la misma forma que no podemos saber lo que es negro sin conocer lo blanco; o lo que es alto sin lo bajo.

De acuerdo con Jung, es la oposición la que crea el poder (o libido) del psiquismo. Es como los dos polos de una batería, o la escisión de un átomo. Es el contraste el que aporta la energía, por lo que un contraste poderoso dará lugar a una energía fuerte y un contraste débil provocará una energía pobre.

El segundo principio es el principio de equivalencia, donde la energía resultante de la oposición se distribuye equitativamente en ambos lados. Así, cuando yo sostenía a aquel pajarito en mi mano, existía una energía que me impulsaba a ayudarle; así como también otra de iguales características que me dirigía a aplastarle. Intenté ayudar al pájaro, por lo que toda esa energía se distribuyó en los variados comportamientos dirigidos a ese fin

El último principio es el principio de entropía, el cual establece la tendencia de los opuestos a atraerse entre sí, con el fin de disminuir la cantidad de energía vital a lo largo de la vida. Jung extrajo la idea de la física, donde la entropía se refiere a la tendencia de todos los sistemas físicos de solaparse; esto es, que toda la energía se distribuya eventualmente. Si, por ejemplo, tenemos un calentador en la esquina de una habitación, con el tiempo el salón completo se calentará.

El self

El self es un arquetipo que representa la trascendencia de todos los opuestos, de manera que cada aspecto de nuestra personalidad se expresa de forma equitativa. Por tanto, no somos ni masculinos ni femeninos; somos ambos; lo mismo para el Yo y la sombra, para el bien y el mal, para lo consciente y lo inconsciente, y también lo individual y lo colectivo (la creación en su totalidad). Y por supuesto, si no hay opuestos, no hay energía y dejamos de funcionar. Evidentemente, ya no necesitaríamos actuar.

Si intentamos alejarnos un poco de las consideraciones místicas, sería recomendable que nos situáramos en una postura más centralista y equilibrada de nuestra psique. Cuando somos jóvenes, nos inclinamos más hacia el Yo, así como en las trivialidades de la persona. Cuando envejecemos (asumiendo que lo hemos hecho apropiadamente), nos dirigimos hacia consideraciones más profundas sobre el self y nos acercamos más a las gentes, hacia la vida y hacia el mismo universo. La persona que se ha realizado (que ha desarrollado su sí mismo- su self) es de hecho menos egocéntrica.

Las funciones

La primera es la de las sensaciones, que como indica la propia palabra supone la acción de obtener información a través de los significados de los sentidos. Una persona sensible es aquella que dirige su atención a observar y escuchar, y por tanto, a conocer el mundo. Jung consideraba a esta función como una de las irracionales, o lo que es lo mismo, que comprende más a las percepciones que al juicio de la información.

La segunda es la del pensamiento. Pensar supone evaluar la información o las ideas de forma racional y lógica. Jung llamó a esta función como racional, o la toma de decisiones en base a juicios, en vez de una simple consideración de la información.

La tercera es la intuición. Este es un modelo de percepción que funciona fuera de los procesos conscientes típicos. Es irracional o perceptiva como la sensación, pero surge de una bastante más compleja integración de grandes cantidades de información, más que una simple visión o escucha. Jung decía que era como “ver alrededor de las esquinas”.

La cuarta es el sentimiento. Es el acto de sentir, como el de pensar. Es una cuestión de evaluación de la información. En este caso está dirigida a la consideración de la respuesta emocional en general. Jung le llamó racional; evidentemente no de la manera en que estamos acostumbrados a usar el término. (Boeree, 1997)

Bibliografía

Alfred Adler: psicología individual y teoría de superación

Alfred Adler (1870 – 1937) fue un médico austriaco, terapeuta y creador de un nuevo modelo de psicología al que se ha dado en llamar psicología individual. A pesar del nombre, esta teoría no estudia al ser humano como ente abstracto, sino que define y procura entenderlo en su relación con la comunidad. Para Adler no existen subdivisiones de la personalidad como  el ego, el yo y el superyó, y de ahí que su teoría se haya denominado también Teoría holística o indivisible. Adler comprende al individuo en su singularidad, relacionándolo con su contexto social y cultural. En este sentido fue un precursor de la psicología social y de los modelos integradores actuales.

Alfred Adler postula una única “pulsión” o fuerza motivacional detrás de todos nuestros comportamientos y experiencias.

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En los inicios del psicoanálisis fue un importante colaborador de Freud y llegó a ocupar incluso la presidencia de la Sociedad Psicoanalítica,  pero diferencias en conceptos fundamentales como la sexualidad le hicieron alejarse y desarrollar su propia teoría.

En 1912 publica “El carácter neurótico”, su obra más importante. Para Adler elsentimiento de inferioridad (consciente o inconsciente, con sus mecanismos de compensación), es la clave para promover el desarrollo positivo y el crecimiento personal.

El sentimiento de inferioridad deriva de la capacidad de observación y comparación de nuestra especie. Ante la detección de una desigualdad (en aptitudes físicas, inteligencia, recursos económicos, etc.) el sujeto reacciona con una estrategia compensatoria que busca restituir el equilibrio en esa comparación. El sentimiento de inferioridad sería la base para la superación, la idea que dirige e impulsa el cambio, pero una excesiva fijación en este sentimiento puede ser patológica. A este problema lo denominó complejo de inferioridad. Posteriormente la teoría se amplió a la búsqueda de sentimientos de superioridad y los motivos de interés social.

A diferencia de la orientación de Freud, con una visión pesimista del ser humano, Adler introdujo en su teoría el esfuerzo voluntario para conseguir metas postivas personales y en beneficio de la sociedad.

Muchos de los métodos desarrollados por Adler se utilizan hoy en psicología cognitiva, como algunas técnicas de role-playing para la toma de perspectiva y el diálogo socrático introducido por él. Era una persona muy optimista y su trabajo está en consonancia con las nuevas tendencias de psicología positiva, en la sistémica, e incluso se le ha llegado a considerar el padre de la autoayuda.

Aunque sus ideas han promovido muchos avances y siguen inspirando líneas de investigación, su figura no es tan reconocida, probablemente por su generosidad, ya que no le preocupaba demasiado el reconocimiento o el éxito, sino transmitir y provocar los cambios que consideraba necesarios. Defendió con fuerza los aspectos positivos del ser humano e influyó en eminentes psicólogos como Abraham Maslow, Erich Fromm y Carl Rogers, entre otros.

TEORIA ALFRED

Adler plantea la teoría de la personalidad en un sistema de la psicología individual. Se centra en la seguridad del ser humano, en su conciencia y sus fuerzas sociales. Según Adler todos nacemos con un sentimiento de inferioridad, causado  porque al nacer somos indefensos y dependemos de otros; este sentimiento nos motiva a superarnos, complementarlo con el sentimiento de superioridad o perfección, el cual es el fin último del ser humano.

El complejo de inferioridad: considera la percepción de desarraigo que un individuo obtiene a causa de haber padecido una infancia mala, plena de burlas, sufrimientos, rechazos, etcétera.

Complejo de superioridad: Adler considera que es un mecanismo inconsciente, neurológico, en el cual el individuo trata de compensar sus sentimientos de inferioridad, resaltando aquellas cualidades en las que sobresale.

En términos más técnicos, para Adler, el complejo de superioridad es la consecuencia del proceso de transferencia que busca esconder la inferioridad percibida, con la pretensión de ser superior a los demás, en algún aspecto vital. La percepción de superioridad es la consecuente reacción a un sentimiento de inferioridad no expresado externamente, maximizando hacia el exterior aquellos aspectos en que, por transferencia de objetos, o por observación diferencial, consideramos destacar del comportamiento colectivo aparente. Es una maximalización subjetiva del hecho sincrónico que nos lleva a buscar aquello que los demás consideran insólito, en nosotros mismos.

Pero, básicamente, el complejo de superioridad se manifiesta como una afectación de la personalidad que conduce a la adopción de posturas prepotentes o arrogantes en el trato con los demás.

El síndrome de superioridad es una consecuencia de un previo complejo de inferioridad mal resuelto. Quien no siente la “inferioridad”, no precisa exhibir su “superioridad”; por otra parte, quien es claramente superior, es así percibido por los demás, sin requerir una manifestación mayor.

De todas maneras es importante advertir que un individuo, aunque exhiba comportamientos autoritarios y arrogantes, o desarrolle actitudes de prepotencia, no necesariamente se hallará en un auténtico “complejo de superioridad”, si no es consecuencia de una percepción previa de ser inferior en algo. Y esto, por cierto, dicho al margen de lo disvalioso que pudieren resultar sus actitudes en la convivencia social. La motivación del individuo debe quedar esclarecida mediante el diagnóstico, a fin de evitar errores de terapia.

Los complejos de superioridad e inferioridad son a menudo presentados ambos por las mismas personas, y se manifiestan de maneras diferentes. Sin embargo, los dos complejos pueden existir el uno sin el otro.

Interés social

La sociedad es crucial no solo para el desarrollo de la personalidad, sino también para la orientación de cada una y todas las emociones en la vida

El interés social se refiere al impulso en la naturaleza humana para adaptarse a las condiciones del ambiente social.se expresa de forma objetiva y subjetiva

Preocupación social

No era una cuestión simplemente adquirida o aprendida: era una combinación de ambas; es decir, está basada en una disposición innata, pero debe ser amamantada para que sobreviva. El hecho de que sea innata se ilustra claramente por la forma en que un bebé establece una relación de simpatía por otros sin haber sido enseñado a hacerlo. Podemos observar que cuando un bebé llora en la sala de neonatología, todos los demás empiezan a llorar también. O como nosotros, al entrar en una habitación donde todos se están riendo, empezamos a reirnos también (En el argot hispano, existe la frase de que “la risa se contagia”. N.T.).

Un malentendido que Adler quiso evitar fue el relativo a que el interés social era una cierta forma de extraversión. En definitiva, lo que Adler quería decir con interés, preocupación o sentimiento social no estaba referido a comportamientos sociales particulares, sino a un sentido mucho más amplio de cuidado por el otro, por la familia, por la comunidad, por la sociedad, por la humanidad, incluso por la misma vida. La preocupación social es una cuestión de ser útil a los demás.

Tipos psicológicos

Aunque para Adler todas las neurosis se pueden considerar como una cuestión de un interés social insuficiente, sí hizo una distinción en tres tipos, basándose en los diferentes niveles de energía que utilizaban.

El primero de estos tipos es el tipo dominante. Desde su infancia, estas personas desarrollan una tendencia a ser agresivos y dominantes con los demás. Su energía (la fuerza de sus impulsos que determina su poder personal) es tan grande que se llevan lo que haya por delante con el fin de lograr este dominio. Los más enérgicos terminan siendo sádicos y valentones; los menos energéticos hieren a los demás al herirse a sí mismos, como los alcohólicos, adictos y suicidas.

El segundo es el tipo erudito. Son sujetos sensibles que han desarrollado una concha a su alrededor que les protege, pero deben apoyarse en los demás para solventar las dificultades de la vida. Tienen un bajo nivel de energía y por tanto se hacen dependientes de sujetos más fuertes. Cuando se sienten sobresaturados o abrumados, desarrollan lo que entendemos como síntomas neuróticos típicos: fobias, obsesiones y compulsiones, ansiedad generalizada, histeria, amnesias y así sucesivamente, dependiendo de los detalles individuales de su estilo de vida.

El tercer tipo es el evitativo. Estos son los que tienen los niveles más bajos de energía y sólo pueden sobrevivir si evitan lo que es vivir, especialmente a otras personas. Cuando son empujados al límite, tienden a volverse psicóticos y finalmente retrayéndose a su propio mundo interno.

Existe un cuarto tipo también; es el tipo socialmente útil. Este sería el de la persona sana, el que tiene tanto energía como interés social. Hay que señalar que si uno carece de energía, realmente no se puede tener interés social dado que seremos incapaces de hacer nada por nadie.

Adler señaló que estos cuatro tipos se parecían mucho a los propuestos por los antiguos griegos, los cuales también observaron que algunas personas estaban siempre tristes, otras rabiosas y demás. Pero en su caso, éstos atribuyeron tales temperamentos (de la misma raíz terminológica que temperatura) a la relativa presencia de cuatro fluidos corporales llamados humores.

Si alguien presenta mucha bilis amarilla, sería colérico (una persona visceral y seca) y rabioso la mayoría del tiempo. El colérico sería, básicamente, como el dominante. Correspondería más o menos, al tipo fortachón.

Si otra persona tiene mucha flema, sería flemática (fría y distante) un poco necio. Sería, vulgarmente hablando, el tipo que se apoya en todos.

Si otro tiene mucha bilis negra (y desde luego no sabemos a qué se referían los griegos con esto) éste será melancólico (frío y seco) y es un sujeto tendiente a estar triste todo el tiempo. Este sería como el tipo evitativo.

Y, por último, si hay una persona que tenga más sangre que el resto de los humores, será una persona de buen humor o sanguínea (calurosa y cariñosa). Este sujeto afectuoso y amistoso representaría al tipo socialmente adaptado o útil.

Antes de seguir, una palabra ante todo sobre los tipos adlerianos: Adler defendía con saña que cada persona es un sujeto individual con su propio y único estilo de vida. Por tanto, la idea de tipos es para él solo una herramienta heurística, significando una ficción útil, no una realidad absoluta.

Orden de nacimiento

Adler debe ser tomado en cuenta como el primer teórico que incluyó no sólo la influencia de la madre, el padre y otros adultos en la vida del niño, sino también de los hermanos y hermanas de éste. Sus consideraciones sobre los efectos de los hermanos y el orden en que nacieron es probablemente aquello por lo que más se conoce a Adler. No obstante, debo advertirles que Adler consideró estas ideas también como conceptos heurísticos (ficciones útiles) que contribuyen a comprender a los demás, pero no deben tomarse demasiado en serio.

El hijo único es más factible que otros a ser consentido, con todas las repercusiones nefastas que hemos discutido. Después de todo, los padres de un hijo único han apostado y ganado a un solo número, por decirlo vulgarmente, y son más dados a prestar una atención especial (en ocasiones un cuidado lleno de ansiedad) de su orgullo y alegría. Si los padres son violentos o abusadores, el hijo único tendrá que enfrentarse solo al abuso.

El primer hijo empieza la vida como hijo único, con toda la atención recayendo sobre él. Lástima que justo cuando las cosas se están haciendo cómodas, llega el segundo hijo y “destrona” al primero. Al principio, el primero podría luchar por recobrar su posición; podría, por ejemplo, empezar a actuar como un bebé (después de todo, parece que funciona con el bebé comportándose como lo hace, ¿no?), aunque sólo encontrará la reticencia y la advertencia de ¡que crezca ya!. Algunos se vuelven desobedientes y rebeldes; otros hoscos y retraídos. Adler creía que los primeros hijos estaban más dispuestos a desarrollar problemas que los siguientes. Mirando la parte positiva, la mayoría de los hijos primeros son más precoces y tienden a ser relativamente más solitarios (individuales) que otros niños de la familia.

El segundo hijo está inmerso en una situación muy distinta: tiene a un primer hermano que “sienta los pasos”, por lo que tiende a ser muy competitivo y está constantemente intentando sobrepasar al mayor, cosa que con frecuencia logran, pero muchos sienten como si la carrera por el poder nunca se realiza del todo y se pasan la vida soñando en una competición que no lleva a ninguna parte. Otros chicos del “medio” tienden a ser similares al segundo, aunque cada uno de ellos se fija en diferentes “competidores”.

El último hijo es más dado a ser mimado en las familias con más de uno. Después de todo, ¡es el único que no será destronado!. Por lo tanto, estos son los segundos hijos con mayores posibilidades de problemas después del primer hijo. Por otro lado, el menor también puede sentir una importante inferioridad, con todos lo demás mayores que él y por tanto “superiores”. Pero, con todos estos “trazadores del camino” delante, el pequeño puede excederles también.

Ver video: Alfred Adler y Psicologia Individual

Referencia Bibliográfica 

 

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